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Postureo ‘winelover’ para Nochevieja .

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En estos días de maratones de comidas y cenas navideñas, y con la Nochevieja al caer, todo tema recurrente es bienvenido de cara a amenizar dichos encuentros. Por ejemplo, hablar de vino. Si todavía no te consideras un verdadero experto en vinos, no te preocupes, aquí te damos varias claves para fingir serlo, aunque a la larga te acabará convirtiendo en un auténtico entendido. El manual del perfecto -y  a veces falso- experto en vino:
 
Elección del vino. Seas anfitrión o invitado, sorprende. Salte de los clásicos y confía en vinos nuevos, de calidad y que se salgan de los tópicos, como nuestro Mantel Blanco. Tus invitados o amigos lo valorarán y te mirarán con buenos ojos mientras hablas de sus bondades.
 
Observarlo. Abre la botella y sírvelo en la copa. Ahora, tómate tu tiempo para disfrutar uno de los mayores placeres del vino: su color. La amplia gama de colores de un vino, desde el amarillo de los blancos al rojo intenso o granate de los tintos, nos dan muchas pistas sobre qué tipo de caldo vamos a tomar. Encuentra una fuente de luz, un fondo relativamente claro y diáfano y saca tus conclusiones en público.
 
Coger la copa. Nunca sostener la copa por el balón, siempre desde el tallo. Además de mancharla calentaremos el caldo. Si lo hace tu cuñado o la novia de tu amigo, no dudes en corregirlo, no lo va a olvidar jamás.   

Agitarlo y olerlo. Copa en mano, adivina los aromas de la uva. Mueve la copa en movimientos circulares para que aparezcan los aromas secundarios de la fermentación y terciarios de la crianza. Es el momento de poner a funcionar el olfato. Introduce la nariz dentro de la copa si es necesario para percibir las sutilezas aromáticas del vino. Es aquí cuando puedes venirte arriba y empezar a decir –o incluso tantear- olores de posibles plantas, frutas, tostados, maderas y especiados.  Seguro que alguno acabas acertando y tu abuela te mirará orgullosa.

Cata en boca.  Un pequeño sorbo será suficiente para paladear, durante unos segundos, los sabores y aromas de un vino al entrar en contacto con el calor de la boca. Una vez hecho el análisis de textura y acabado será el momento de tragarlo y disfrutarlo. Si estás en una cata, es mejor no tragarlo. Apreciarás más las diferencias entre unos vinos y otros, y no tendrás que lidiar con las consecuencias de la ingesta de alcohol.  

Durante toda tu ‘masterclass’ de vinos, pero especialmente tras probarlo, ten siempre a mano, memoriza si es necesario, varios términos y propios del vocabulario enológico que te servirán para describir y hablar de ese vino. En este otro artículo de nuestro blog podrás elegir los que más te gusten de entre un glosario básico: bouquet, coupage, crianza, tanino… El postureo ‘winelover’, todo un ritual, requiere su esfuerzo.

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