Loading...



Los tipos de corcho más usados.

Noticias y Eventos

El corcho es la guinda sobre el pastel. No sería posible embotellar un buen vino si no existieran los tapones de corcho. Porque son tan esenciales en la enología y en la vida de los winelovers, nos disponemos a descubrir los distintos de corchos existentes y sus características diferenciales.
 
Pero antes de entrar en materia no está de más recordar que el corcho es una materia prima completamente natural extraída de la corteza del alcornoque (Quercus suber L). Entre sus propiedades y cualidades únicas hay que destacar que es ligero, impermeable a líquidos y gases, elástico, compresible, es un aislante térmico y acústico, un retardante de fuego y muy resistente a la abrasión. Por último, es totalmente biodegradable, renovable y reciclable. ¿Quién da más? A continuación repasamos los tipos de tapones de corcho más utilizados:
 
Naturales. 100% natural. Se extrae de una sola tira de corcho. Da garantía de un sellado óptimo y cuida de la buena evolución del vino, facilitando un proceso de envejecimiento perfecto. Es el tapón de corcho más respetado. Según su calidad y precio se clasifica en: Flor, Extra, Superior, Primera, Segunda, Tercera, Cuarta y Quinta.
Propios de vinos de alta gama, vinos ‘Icon’ y ‘Premium’ y en todos aquellos vinos que requieran envejecimiento en botella.
 
Naturales multipieza. Fabricados a partir de dos o más mitades de corcho natural pegadas con una densidad más elevadas. Son muy utilizados en botellas de gran formato, ya que a mayor calibre, más difícil es de fabricar un corcho de una sola pieza natural. También se dan en vinos que no precisen continuidad en botella.
 
Naturales colmatados. Son tapones de corcho natural con poros “lenticelas”, rellenos únicamente con polvo de corcho. El polvo se fija en los poros con una cola de resina y de caucho natural, o a base de agua. El colmatado mejora el aspecto visual del tapón y su rendimiento. Dependiendo de la cantidad de colmatado utilizado, pueden dividirse en A, B, C o I, II o III. Se usan sobre todo en vinos jóvenes de consumo inmediato, que precisan envejecimiento en botella.
 
Técnicos. Basados en un cuerpo de corcho aglomerado muy denso y con discos de corcho natural pegados en su extremo o en ambos extremos. Los que cuentan con un disco en cada extremo son tapones técnicos 1+1, los que tienen dos discos se conocen como tapones técnicos 2+2 y aquélos con dos discos en uno de los extremos se llaman tapones técnicos 2+0. Son considerados muy estables y resistentes.  Además son excelentes aislantes, ya que evitan la oxidación prematura o los aromas de reducción desagradables. Se usan en vinos producidos para ser consumidos en 2 ó 3 años.
 
Cava y espumosos (Spark).  Creados en especial para los cavas, vinos espumosos y sidras. Tienen un diámetro mayor al de los tapones normales para soportar la alta presión de las botellas de vino con gas. Pertenecen a la familia de los tapones técnicos, ya que están hechos a partir de un cuerpo de aglomerado de granos de corcho, al que se aplica en uno de sus extremos 1, 2 ó 3 discos de corcho natural seleccionado. Cuenta con una fabricación y control de calidad estrictamente minuciosa. Existen de clase ‘Extra’, ‘Superior’, 1º y 2º, variando según el fabricante.
 
Aglomerados. Fabricados sólo a partir de granulados de corcho con restos de la producción de tapones naturales. Se hacen a través de un molde individual o por extrusión junto con aglutinados a base de sustancias aptas para su uso alimentario. Sus diferentes tipos van en función del calibre del granulado de corcho y el tratamiento de superficie usado posteriormente. Altamente industrializados pero son una alternativa económica. Por ello se usan en vinos de bajo precio y alta rotación que se beben antes de los 12 meses.
 
ProCork. Corcho natural 100% al que se le ha aplicado una membrana de última generación elaborada con polímeros de alto peso molecular y alta calidad, que tiene su origen en Japón y EE.UU. Su membrana imperceptible de cinco capas en ambos extremos de los tapones de corcho acaba con el riesgo de contaminación del vino por TCA, previene la oxidación o reducción excesiva, controla la micro-oxigenación, reduce la heterogeneidad entre botellas de botellero y bloquea todos los sabores que un tapón de corcho puede transmitir por migración al vino. Se usa en vinos de alta gama que precisan envejecimiento en botella.
 
Cabezudos, con cápsula (T-Cork). De este tipo, existen tanto tapones naturales como colmatados. En su extremo superior tiene una cabeza fabricada con diferentes materiales: madera, PVC, porcelana, metal, vidrio u otros materiales. Sobresale su practicidad al ser posible su reutilización, perfecto para botellas que se consumen en varias veces.  Común en vinos de Jerez, moscatel, vinos de Oporto, el brandy  y también whisky, vodka, cognac, armagnac, calvados, licores y aguardientes.
 
Helix. Uno de los tipos de corcho más innovadores, ya que cuentan con rosca ‘Helix’. Combina la calidad del corcho tradicional con la comodidad de una apertura fácil. Único, moderno y sostenible, conserva característico sonido de descorche del corcho y el ‘twist’ de la rosca, facilitando volver a cerrar la botella. Usado en vinos tranquilos “popular premium” de elevada rotación.
 
Fuente