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7 pecados contra el vino que evitar a toda costa.

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Los amantes del vino son testigos diarios de errores, crímenes y sacrilegios que se comenten a la hora de beber vino. Aquí los más comunes, los 7 pecados capitales en los que cualquier winelover no debería caer y que incluso debería evitar que otros cometieran.
 
1º Temperatura inadecuada
Cada vino debe ser servido a unos grados específicos para una perfecta conservación de sus aromas y propiedades. Por ejemplo, los vinos blancos no deben permanecer en la nevera enfriando durante días. Una hora en el frigorífico antes de beberlo es más que suficiente. Con lo tintos tampoco vale excederse en la  ‘temperatura ambiente’ y servirlos demasiado caliente, ya que se notará demasiado el sabor a alcohol. En estaciones o lugares calurosos, consérvalos en un lugar fresco y refrigerarlo en caso de ser necesario.
 
 
2º Llenar demasiado la copa
Servir vino en exceso en una copa, además de ser de mal gusto, no es recomendable. El vino se acabaría calentando. Siempre habrá tiempo de rellenar la copa tantas veces como sea necesario. Una medida orientativa es servir un tercio de la copa y nunca más de la mitad. Sin embargo, los vinos espumosos y los generosos, servidos en copas propias, pueden llenarse más de la mitad, pero nunca hasta arriba.
 
 
3º No airear el vino lo suficiente

Para que un vino muestre todo su sabor y aroma, en ocasiones no basta solo con descorcharlo. Los tintos potentes, o incluso los vinos jóvenes, mejoran sustancialmente su sabor cuando son aireados. La mejor opción es usar un decantador. En caso contrario, usa una jarra de cristal y devuélvelo de nuevo a la botella. Así el vino se oxigenará lo necesario. Conviene saber que descorcharlo media hora antes no ayuda y es recomendable no hacerlo.  
 
4º Servirlo en copas sucias
Antes de usar una copa, especialmente si se coge de esa vitrina que rara vez se abre, hay que mirarla a contraluz y asegurarse de que no tiene polvo, grasa, marcas dactilares, olores extraños o incluso moho. Si no se ha usado durante más de dos días, lavar, aclarar y secar bien la copa sin olvidar que nunca se debe servir vino en copas mojadas.
 
   
5º Echarle un cubito de hielo
Posiblemente, el mayor sacrilegio: al añadir hielo mezclamos vino con agua. Es recomendable enfriarlo cinco minutos más en el frigorífico que esta atrocidad que aguará la copa y hasta la noche.
 
6º Conservarlo en un mal lugar
Una botella de vino no debe verse expuesta a cambios bruscos continuos de temperatura, ya que podría estropearse. Para evitarlo, consérvalo en un lugar con una temperatura constante. Si te sobra vino, siempre es preferible guardar la botella abierta en la nevera que a temperatura ambiente. Así se conservará mejor. Eso sí, si es tinto, no olvidar sacarlo fuera un rato antes de servir.  Conviene apuntar que un vino una vez abierto comienza a oxidarse. Por eso, si se conserva con su propio corcho podrá aguantar en perfectas condiciones 2 o 3 días más y con un tapón de extracción de aire, cuatro o cinco días.
 
7º Empujar el corcho roto dentro de la botella
Además de antiestético, un corcho desmenuzado podría estropear el vino. Por ello, intentar sacarlo por todos los medios y lo más rápido posible antes de servir,  y siempre colarlo antes para eliminar cualquier resto de corcho.