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10 formas alternativas de abrir una botella de vino.

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¿Abrir una botella de vino con un cordón de cuero o con un clip? ¿con un cepillo de dientes?  Por raro que parezca, existen situaciones insólitas en las que, por no tener un sacacorchos a mano, hay que agudizar el ingenio para disfrutar de una buena copa de vino. Porque todo vale antes que tener que prescindir de ese maravilloso vino en esa comida improvisada en el campo o en un parque, o en esa cena especial que requirió toda la tarde en la cocina.

Aquí, 10 formas efectivas, extravagantes y solo reservadas para situaciones de emergencia, de cómo abrir una botella de vino sin sacacarchos, como un auténtico Macgyver. Eso sí,  recuerda que algunos de estos métodos pueden alterar severamente las propiedades del vino así como resultar peligrosos.

Con un tornillo y destornillador. Es uno de los métodos más sencillos. Con un destornillador, atornillamos en el centro del corcho un tornillo normal y tiramos de él con unos alicates o martillo. 

Con un cuchillo. Se clava la punta del cuchillo en el centro del corcho sin atravesarlo y se gira lentamente, con cuidado de no romper el corcho, y acto seguido tirar de él hacia arriba. 

Con un cordón de cuero. Atar un nudo en el cordón e introducirlo hasta debajo del corcho con ayuda de un objeto afilado. Tirar del cordón pausadamente para sacar el corcho.

Con un zapato. Colocar la base de la botella en el interior del zapato, en el talón. Se sujeta la botella ya ubicada en el interior del zapato, y golpearemos la base de la botella contra una pared, hasta conseguir que el corcho sobresalga para poder extraerlo manualmente. Siempre con golpes secos pero precisos.

Con una guía telefónica. Un método similar al del zapato, pero para amortiguar el golpe se emplea guía de teléfonos. Golpear cuidadosamente la base de la botella contra la pared. La propia presión del vino forzará al corcho para finalizar con ayuda de un tirón con la mano.

Con una percha. Se estira el gancho de la percha y se introduce en el corcho a modo de anzuelo. Girar el alambre 90 grados, de manera que el gancho pueda agarrar la parte inferior del corcho para tirar de él. 

Con clips. Introducir dos clips abiertos en forma de U, uno frente al otro hasta la mitad, entre la botella y el corcho. Girarlos 90 grados, de esta forma el gancho consigue clavarse en el corcho por la parte inferior. Sobre la botella, unir los extremos de ambos clips para formar una anilla de la que tirar.

Con clavos y martillo. Usar entre 3 y 5 clavos cortos y un martillo. Clavarlos en línea y utilizar el sacaclavos del martillo para agarrarlos y hacer palanca para sacar el corcho.

Con una llave. Clavar la llave diagonalmente y hasta el fondo en el corcho. Sujetando el cuello de la botella, girar y tirar de la llave.

Con un soplete. Se calienta el cuello de la botella con el soplete hasta conseguir que el corcho salte. Las propiedades del vino se verán alteradas.

Con un cepillo de dientes. Posar la parte inferior del cepillo sobre el corcho hasta que el corcho quede dentro de la botella. Así de sencillo y de triste, por ello, usar este método como último recurso.

¿espectaculares y peligrosos algunos de ellos, verdad? Por ello, cualquier winelover que se precie tiene que tener un sacacorchos siempre a mano.

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